Los bancos centrales no están entrando al mundo de blockchain simplemente como una moda pasajera; lo hacen porque cada parte del sistema monetario, desde los canales de liquidación hasta la destrucción de activos, se está reescribiendo gradualmente en código.
El sector financiero ya está tokenizando fondos del mercado monetario, bonos gubernamentales e incluso depósitos bancarios. Según el Atlantic Council, 134 jurisdicciones están explorando o probando una moneda digital emitida por un banco central (CBDC), frente a solo 35 en 2020.
Al mismo tiempo, los bancos comerciales advierten que si no pueden mover depósitos tokenizados entre cadenas de bloques públicas como Solana o los libros contables privados como R3 Corda, corren el riesgo de quedarse atrás.
Desde la perspectiva de un banco central, hay dos preguntas importantes:
Estas preguntas están impulsando proyectos piloto como el Proyecto Pine, el Proyecto Guardian de Singapur, el sandbox de CBDC mayorista del Banco de Inglaterra y el piloto plurianual de CBDC minorista de Japón.
La política monetaria tokenizada significa que los pasivos y activos que un banco central utiliza para controlar las tasas de interés a corto plazo existen como tokens programables en una plataforma de contabilidad distribuida.
En un acuerdo de tokens como el descrito por el BIS, opera un ecosistema en el que el dinero y los valores comparten un libro de contabilidad común y las funciones monetarias se realizan a través de contratos inteligentes que reemplazan los archivos por lotes tradicionales de los sistemas de liquidación legal bruta en tiempo real (RTGS).
En la práctica, cada instrumento de política se expresa como un código:
El Proyecto Pine demostró todas estas aplicaciones utilizando tokens ERC-20 para reservas y valores en una cadena de bloques compatible con Ethereum con permisos.
Pero ¿en qué se diferencia la política monetaria tokenizada de la política monetaria tradicional?
Las operaciones de política monetaria tradicionales se basan en sistemas de bancos centrales como Fedwire o el RTGS del Banco de Inglaterra. Estos sistemas cierran de un día para otro, las liquidaciones se realizan en lotes discretos y requieren múltiples aprobaciones humanas.
Un sistema tokenizado puede liquidar automáticamente en segundos, mantener un registro de auditoría inmutable y permitir que los cambios de política se propaguen sin esperar a que los intermediarios registren las operaciones. El informe del BIS sobre tokenización destaca que combinar activos y liquidación en un único libro contable puede reducir el riesgo operativo y la latencia.
¿Sabías eso? Un repo es un préstamo titulizado a corto plazo en el que una parte vende valores y se compromete a recomprarlo posteriormente a un precio mayor. En contraste, un repo inverso, donde la transacción se considera desde la perspectiva de la contraparte (comprando los valores y vendiéndolos posteriormente),
El Proyecto Pine es una iniciativa de investigación liderada por el BIS Innovation Hub y la Reserva Federal de Nueva York que explora cómo los bancos centrales podrían conducir la política monetaria en un futuro donde el dinero y los activos gubernamentales sean tokens digitales administrados en sistemas similares a blockchain.
El proyecto, lanzado a fines de 2024 y publicado en mayo de 2025, construyó un prototipo funcional, un “kit de inicio” para bancos centrales, destinado a probar herramientas de política como tasas de interés de reserva, operaciones de recompra y compras de activos que se pueden ejecutar mediante contratos inteligentes.
El proyecto ejecutó escenarios financieros simulados, recreando condiciones tanto de calma como de crisis:
Estos escenarios se ejecutaron en un entorno de prueba con bancos comerciales simulados y una plataforma blockchain programable. Se automatizó todo, desde el pago de intereses hasta la valoración de garantías, lo que permitió vislumbrar cómo podría funcionar la política monetaria en un sistema financiero tokenizado 24/7.
Este no fue un experimento aislado. Otros bancos centrales están llevando a cabo proyectos piloto paralelos que exploran áreas similares con sus propios enfoques:
En conjunto, estos proyectos piloto confirman que características clave como la programabilidad, la visibilidad en tiempo real y la liquidación atómica ya no son teóricas: funcionan. Sin embargo, aún no responden a la pregunta más compleja: ¿cómo pueden los bancos centrales migrar todo un sistema financiero a dichas infraestructuras sin interrumpir la creación e intermediación de crédito?
¿Sabías eso? El sistema monetario digital del Proyecto Pine está construido como un pastel de tres capas: la capa inferior es una cadena de bloques programable (Besu), la capa intermedia está llena de dinero y activos tokenizados (como las reservas ERC-20) y la capa superior ejecuta los contratos inteligentes que ejecutan acciones de política monetaria.
El Proyecto Pine es el primero de su tipo que demuestra que los instrumentos básicos de los bancos centrales pueden reconstruirse utilizando contratos inteligentes.
Esto demuestra que:
¿Quién participó en los experimentos del Proyecto Pino?
Siete importantes bancos centrales, entre ellos Australia, Canadá, Inglaterra, México, Suiza, la UE y Estados Unidos, colaboraron para desarrollar el conjunto de herramientas y definir los requisitos de prueba. Los hallazgos no comprometen a ninguno de estos bancos a adoptar dichos sistemas, pero sí proporcionan una base sólida para futuras investigaciones y políticas.
¿Qué probó el Proyecto Pine?
Para comprobar el buen funcionamiento del sistema, el Proyecto Pine realizó pruebas basadas en situaciones reales, como el aumento de los tipos de interés o una crisis de deuda pública. Se probaron plazos cortos y largos, sistemas financieros pequeños y grandes, condiciones monetarias restrictivas y laxas, y diferentes tipos de préstamos (como préstamos bancarios o bonos corporativos). Esto ayudó a comprobar si el sistema podía gestionar todo tipo de fluctuaciones económicas.
¿Sabías eso? En el Proyecto Pine, las operaciones del banco central, como el pago de intereses sobre reservas o la gestión de garantías, no se realizan manualmente; se manejan mediante contratos inteligentes codificados directamente en la “capa de protocolo” superior de la pila de blockchain.
A medida que los bancos centrales exploran cómo incorporar instrumentos de política en las cadenas de bloques, se enfrentan a varios obstáculos de diseño importantes. Estos no son solo técnicos, sino también legales, operativos e incluso filosóficos.
Estos son los principales desafíos:
Estos desafíos no son decisivos, pero sí demuestran que hacer que el dinero sea programable no es tan sencillo como pulsar un interruptor. Los bancos centrales deben colaborar estrechamente con los reguladores, los expertos en ciberseguridad y el sector financiero para garantizar que los sistemas monetarios tokenizados sean seguros, justos y fiables.
El futuro de la política monetaria tokenizada probablemente evolucionará en fases cuidadosamente escalonadas, equilibrando la innovación con la estabilidad financiera.
El Centro de Innovación del BIS enumera más de una docena de proyectos de tokenización en curso, desde el Proyecto Dunbar de Australia (un puente multi-CBDC) hasta el Proyecto Helvetia de Suiza (un repo basado en DLT). Mientras tanto, los bancos comerciales están cambiando de rumbo: HSBC completó su primer pago de depósito tokenizado en abril de 2025, y Euroclear está probando la liquidación de bonos tokenizados mediante blockchain.
Los bancos centrales se enfrentan a un juego de coordinación: si son demasiado cautelosos, corren el riesgo de endurecer los estándares privados; si se mueven demasiado rápido, cuestionan el modelo de financiamiento de los bancos comerciales.
El camino más probable es un enfoque gradual:
Al igual que cambios anteriores, como la implementación de sistemas RTGS o la fijación de objetivos de inflación, que se introdujeron gradualmente para probar y refinar su impacto, los sistemas tokenizados se introducirán de manera incremental a través de pilotos, entornos sandbox y modelos híbridos antes de que se produzca su adopción total.
Queda por ver si en última instancia transformará la manera en que los bancos centrales gestionan la economía.
¿Por qué todos los bancos centrales están considerando la tecnología blockchain?
Los bancos centrales están considerando la tecnología blockchain porque permite la evolución de los sistemas financieros, donde las operaciones tradicionales pueden optimizarse a través de programabilidad y liquidaciones más rápidas que reducen el riesgo.
¿Para qué sirve el Proyecto Pino?
El Proyecto Pine sirve como prototipo para demostrar la viabilidad de gestionar la política monetaria a través de contratos inteligentes, lo que puede conducir a implementaciones de políticas más rápidas y efectivas.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan los bancos centrales a la hora de implementar políticas tokenizadas?
Los desafíos clave incluyen la interoperabilidad entre diferentes plataformas blockchain, el reconocimiento legal de los datos blockchain, la ciberseguridad y el equilibrio entre la privacidad y la transparencia para los usuarios.